25 de septiembre de 2008

The Black Keys - Attack & Release (2008)




ROCK & BLUES CON SABOR AÑEJO

Los fanáticos del rock de los 60 y los 70 encuentran poco consuelo en el panorama musical actual. Sin embargo, buscando cuidadosamente, puede uno dar con joyas del calibre de The Black Keys, que ayuden a curar esa eterna nostalgia. Dan Auerbach y Patrick Carney son el claro ejemplo de que las nuevas generaciones también beben de los clásicos del pasado y pueden, mediante su influencia, crear excelentes discos. Este dueto de Ohio nos ofrece una música cruda y sin artificios, basada en un rock & blues de la vieja escuela que inevitablemente rememora las épocas doradas de grande nombres de la música coma Black Sabbath, The Rolling Stones, Jimi Hendrix o Creedence Clearwater Revival.

La fórmula minimalista popularizada por White Stripes permite disfrutar de un sonido simple pero cargado de sentimiento. El apego de estos muchachos por el blues parece evidente en cada canción y ello siempre es garantía de entrega y emociones. No obstante, tampoco desechan otros géneros como la psicodelia; sus riffs se tornan a veces hipnóticos evidenciando también la admiración proferida a músicos como Junior Kimbrough (cuyas canciones versionaron en el disco Chulahoma). Pero en su conjunto, las sucias melodías de The Black Keys definen un sonido garajero que da nombre y apellidos al dueto estadounidense.

Attack & Release es el último de sus trabajos. Anteriormente nos brindaron varios álbumes muy notables, especialmente Magic Potion, que tal vez pueda ser considerado el mejor de cuantos hayan publicado hasta la fecha. Pero el nuevo LP contiene algunos temas muy destacados que dejan patente la evolución de una banda ya madura, abierta a pequeñas experimentaciones que no empañan la identidad del grupo. La voz de Dan Auerbach sigue sonando como un eco en nuestros oídos, dejándonos un dulce sabor añejo.

Destacaría el tema Psychotic Girl como lisérgico medio tiempo que incorpora piano, banjo y coros en algunos pasajes; posiblemente la mejor pista del álbum. Le siguen de cerca She Won’t Break y Lies, donde la banda crea también auténticos clásicos en una línea similar. Same Old Thing es otra buena canción que incorpora instrumentos de viento tal vez con poca fortuna. No obstante, existen otras pistas donde el sonido frenético y rabioso de The Black Keys cobra su auténtico significado; I Got Mine y Strange Times dotan al álbum de una clásica energía, con generosa distorsión guitarrera y furiosa batería.

Debo destacar también las dos versiones (cara A y cara B) del tema Remember When. La canción nos es presentada mediante géneros casi opuestos; por una parte en forma de balada de aire espectral, con voz digitalmente alterada y sonidos espaciales, y por otra a través de un formato punk-garajero que nos contagia su febril velocidad.

En términos generales, un disco y un grupo realmente recomendables. Auerbach y Carney, pese a proceder del auténtico Medio Oeste americano, nos regalan una música de marcado carácter sureño, polvorienta y ya en desuso, pero que sigue cautivando al público de hoy y de siempre. Si no habíais oído hablar de The Black Keys os garantizo un fascinante descubrimiento.


"I was a movin' man
in my younger days
but I've grown out
of my ramblin' ways..."






Discover The Black Keys!

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