25 de julio de 2008

Chuck Berry: The Anthology (2000)



EL PADRE DEL ROCK N’ ROLL

En líneas generales, no soy muy partidario de los “Greatest Hits”. Pienso que a menudo generan un efecto negativo en las personas que desean acercarse por vez primera a la obra de un músico o de un grupo concreto. Normalmente reúnen canciones procedentes de épocas muy dispares de sus carreras y difícilmente pueden ofrecer una visión completa de la evolución de los artistas. Además, las listas de éxitos siempre son polémicas, pues incluyen o descartan temas de forma subjetiva. Sin embargo, en el caso de Chuck Berry: The Anthology propongo hacer una excepción.

Porque estamos hablando ya de música con mayúsculas. La figura de este legendario intérprete nacido en 1926 en Saint Louis (Missouri) es tan importante y decisiva para la música moderna que podrían escribirse páginas y páginas sobre ella. La influencia que ha supuesto su obra para generaciones posteriores es tremenda; grupos como The Beatles, Cream, The Byrds, Grateful Dead, The Rolling Stones o Status Quo han versionado alguno de sus temas, así como intérpretes del calibre de Bruce Springsteen, Elvis Presley, Jerry Lee Lewis, Johnny Winter o Jimi Hendrix, que se han declarado firmes admiradores de Berry. Por otra parte, está considerado como uno de los padres del rock n’ roll, especialmente en lo que se refiere a la temática de sus canciones. Chuck Berry captó el espíritu adolescente de los 50 y lo trasladó a su música: cadillacs, chicas y, ante todo, diversión.

Caracterizado por un espectacular dominio de la guitarra y una dicción ejemplar, las actuaciones de este intérprete eran un auténtico espectáculo. En un principio, Chuck se erigió como un prometedor artista de gran popularidad en las listas de música negra, pero pronto daría el salto a las emisoras blancas y contaría con fans de todos los colores. Berry se hizo famoso por su sentido del humor y sus constantes muestras de flexibilidad; popularizó el ya legendario “duck walk” o andar de pato, que desataba pasiones entre sus fans. Actualmente, pese a su avanzada edad, sigue dando conciertos alrededor del mundo con una agilidad considerablemente mermada pero con las mismas dosis de simpatía que le distinguían en sus inicios.

Sin embargo, el verdadero carácter de Chuck Berry dista mucho de ser amigable. Sus biografías hablan sobre sus arranques de ira, su incapacidad para exteriorizar sentimientos y su carácter huraño. De hecho existen algunos incidentes que nos dan buena muestra de ello; especialmente conocido es el capítulo de Keith Richards guitarrista de los Rolling Stones y gran fan de Chuck. En una ocasión fue expulsado por éste del escenario cuando compartían una actuación y en un segundo encuentro se afirma que incluso llegaron a las manos en los camerinos.

Lo verdad es que Chuck Berry ha sido siempre un hombre polémico, con una vida repleta de problemas con la justicia. Siendo joven fue encerrado en un reformatorio por robar armas y ya en la década de los 60 fue denunciado por tráfico de menores cuando contrató a una joven apache y la trasladó desde México para trabajar en uno de sus clubs. La chica, de 14 años, acusó a Berry de abusos sexuales (difícil saber si se trató de un chantaje o había algo de verdad en todo ello) y el cantante pasó varios años en prisión.

No obstante, tras salir de la cárcel y comprobar que el panorama musical había cambiado considerablemente, Berry supo adaptarse a la circunstancias y reemprendió su carrera. Lo cierto es que su obra se había revalorizado mediante la promoción que de ella habían hecho grupos en boga como los Beatles, y el cantante pudo así continuar su trayectoria. En realidad, los temas de Berry difícilmente podían pasar de moda e incluso hoy en día siguen inspirando a las nuevas generaciones, pues contienen todo aquello que representa el rock n’ roll.

Las canciones que conforman The Anthology tienen poco desperdicio. Encontramos, por supuesto, el que es probablemente su mayor hit: Johnny B. Goode, un auténtico clásico. La canción tuvo el privilegio de ser incluida en el disco de oro que se creó para viajar a bordo de la sonda espacial Voyager en 1977. En él se recogía música representativa de distintas regiones de la tierra para lanzarla al espacio y ofrecer información sobre nuestro planeta a quien pudiera hallarla.

Entre el resto de canciones del recopilatorio encontramos temas célebres como Roll Over Beethoven o School Days, que ocuparon en su día notables posiciones en las listas de éxitos. Sweet Little Sixteen fue adaptada por los Beach Boys en tributo a Berry, convirtiéndose en la arrolladora Surfin’ USA. También hay espacio para algunos temas de blues, como Confessin’ the Blues, género en el que Berry practicó algunas incursiones sin demasiado éxito pero mostrando bastante talento. De hecho, cabe señalar que en su adolescencia era un gran fan del gran bluesman Muddy Waters y fue precisamente éste quien le aconsejó dirigirse a la discográfica Chess Records con la que Chuck Berry desarrolló gran parte de su carrera musical.

Otros temas incluidos son Too Much Monkey Business, adapatada posteriormente por The Kinks con aire garajero; You Never Can Tell, popularizada mediante la banda sonora de Pulp Fiction; Reelin’ & Rockin; Brown Eyed Handsome Man o Thirty Days. Finalmente, entre las 50 canciones que recogen en dos discos la antología del genio de St. Louis, cabe destacar también Bio, pieza en formato de blues que constituye un autobiografía del cantante, y My Ding-A-Ling, canción de aire colegial que constituye el único número uno en su carrera y donde algunos han visto una oda a la masturbación masculina.

La selección es ciertamente acertada e incluye prácticamente todos los grandes éxitos de Chuck Berry con un sonido mejorado. Por lo tanto poca cosa más puede añadirse: recopilatorio altamente recomendable.


Ridin' along in my automobile
My baby beside me at the wheel
I stole a kiss at the turn of a mile
My curiosity runnin' wild
Cruisin' and playin' the radio
With no particular place to go





Discover Chuck Berry!