7 de febrero de 2008

Fleetwood Mac - Then play on (1969)


LAS DOS CARAS DEL LSD

Es bien sabido que durante la época de los 60 las drogas jugaron un papel decisivo en la cultura y, especialmente, en la música. Se trata de un período de nuestra reciente historia de enorme fecundidad e innovación en lo que a desarrollo musical se refiere, y esta ruptura con etapas anteriores obedece a una apertura de ideas radical que se asienta, en parte, en el uso indiscriminado de los ácidos. Pero el abuso de estas sustancias implicó también aspectos sumamente negativos que arrastraron consigo a genios como Hendrix o Jim Morrison.

Peter Green, líder, guitarrista y vocalista de la banda británica de blues rock Fleetwood Mac, es un claro ejemplo de esta peligrosa doble vertiente que supuso la utilización masiva del LSD. Por una parte, abrió su mente y le permitió madurar grandes discos que le encumbran como figura clave del blues de los 60, por otra, le generó graves problemas psicológicos que contribuyeron al desarrollo de una esquizofrenia a mediados de los 70.

Then play on fue el cuarto álbum de esta banda británica nacida en 1967. Si bien los primeros trabajos se asentaban en el blues rockero más tradicional, con versiones de grandes clásicos que seguían la estela de las colaboraciones de Green con grandes del blues como John Mayall, en este cuarto LP se aprecian importantes cambios. Realmente muchos consideran Then play on como el mejor disco de los tempranos Fleetwood Mac –que más tarde, con integrantes diferentes, se convertirían en un grupo de pop de bastante éxito que poco tiene que ver con los inicios de la banda-, aunque difiere algo del estilo con el que el grupo se había iniciado. Se aprecian en el disco notables trazos psicodélicos, piezas instrumentales de gran energía y colores melancólicos.

El trabajo de las guitarras llevado a cabo por Peter Green y Danny Kirwan es extraordinario y revela una fuerza especial en los pasajes Searching for Madge y Fighting for Madge, así como en la famosa Oh well, que se ha convertido en un auténtico clásico. Bajo mi punto de vista, sin embargo, las canciones más destacadas son Rattlesnake Shake y Although the sun is shining, la primera por constituir un ejemplo perfecto del blues rock furioso de los Fleetwood y la segunda por mostrar esa otra faceta mística y etérea que caracteriza al disco. Debemos citar también al batería Mick Fleetwood y al bajo John McVie como cómplices de este fabuloso y fascinante álbum que no debería faltar en la colección de cualquier buen amante de la música.

Sin embargo, Peter Green acabaría abandonando el grupo poco después de este trabajo. Agonizaban los 60 cuando, en plena gira europea, Green padeció un mal viaje de LSD que le tuvo fuera de órbita durante tres días seguidos. Según comenta él mismo, jamás regresó de ese periplo. Su mente se perdió para siempre; obsesionado con la espiritualidad y hastiado de la notable popularidad que había alcanzado la banda, decidió dejarlo todo. Hizo un disco experimental en solitario, The end of the game, y salvo contadas colaboraciones desapareció del panorama musical durante la siguiente década. Green pagó un elevado precio por su inspiración, a nosotros nos queda disfrutar de ella.


"Now, when I talked to God I knew he'd understand
He said: Stick by my side and I'll be your guiding hand
But don't ask me what I think of you
I might not give the answer that you want me to"





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