22 de enero de 2008

Tim Buckley - Happy Sad (1969)


MÚSICA PARA ALIMENTAR EL ALMA

Pocas veces el mundo de la música engendra un talento tan brillante y polifacético. Tim Buckley, joven cantautor estadounidense nacido en 1947, se erigió como uno de los más destacados y prometedores músicos de la década de los 60, rechazando inicialmente etiquetas y modas que pudieran condicionar su inmensa obra. Hoy por hoy, haciendo balance de su corta pero prolífica carrera, sería difícil asignarle un género en especial, pues experimentó con el folk, el pop, el rock, la psicodelia y el jazz sin caer en tópicos estilísticos. Lamentablemente, y como era frecuente en esa época, la muerte nos arrebató prematuramente su voz: el 29 de junio de 1975 Tim Buckley moría por sobredosis de heroína dejando tras de sí varios discos de cautivadora y arrebatadora belleza.

Happy Sad es uno de esos maravillosos ejemplos; 6 conmovedoras canciones que reflejan el alma de un muchacho de 21 años que parecía haber vivido ya cientos de ellos. Desde el punto de vista musical, los ritmos jazzísticos predominan en este disco de lisérgica melancolía, donde la sorprendentemente versátil voz de Buckley se funde con las mágicas notas de un vibráfono en Love from room 109 at the islander o con los tribales ritmos de los tambores de Gipsy Woman. Resulta difícil encontrar hoy en día álbumes con tantos matices sonoros, donde cada escucha suponga un nuevo descubrimiento. Dream letter es, en mi opinión, la pieza clave y sin embargo resulta difícil de definir. Basta con escucharla en algún lugar tranquilo, en silencio, tal vez en la cama apunto de dormir, para comprobar que nos hallamos ante un músico extraordinario que poseía la innata habilidad de alcanzar y estremecer el alma humana.

El escaso carácter comercial de un disco de estas características supuso para Tim Buckley un escollo difícil de superar. Continuó su carrera, incrementando si cabe su afán por la constante experimentación. De hecho, me atrevería a afirmar que escuchando sus primeros discos, Happy Sad constituye una transición entre el estilo más folk de sus primeros trabajos y la adopción de un estilo barroco, donde las canciones ganan en complejidad con la aportación de nuevos instrumentos. Sin embargo, el desencanto de los escasos éxitos comerciales y sus tormentos personales le arrastraron a una vorágine de drogas y depresión que marchitaron su vida y ensalzaron su obra. Y es que, lamentablemente, tragedia y reconocimiento suelen ir de la mano; triste destino para los artistas que procuran vivir de su música.

"Oh, please, listen darlin' to my empty prayers,
sleep inside my dreams tonight..."





Discover Tim Buckley!

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